Generalmente de madera rubia, la mesa de centro de estilo escandinavo es un elemento imprescindible en el salón. Aporta un toque de refinada suavidad a la decoración. Acompáñala de una alfombra blanca para crear un ambiente acogedor, o de un color para realzarla y dar calidez a la estancia. En cuanto a la forma, si tienes un salón pequeño, lo mejor es una mesa de centro redonda o nido, para no saturar el espacio. En cambio, una mesa de centro cuadrada, de líneas rectas y depuradas, aporta un aire moderno a la estancia. En cuanto a la decoración, el estilo escandinavo apuesta por la pureza. Opta por un bonito jarrón con unas flores dentro, o unos cuantos libros de tu estantería. Redondo, cuadrado o rectangular, con o sin madera y una fina base de metal, seguro que encuentras un modelo a tu medida.